LA AUTOESTIMA (*)
Por: Jose Vicente Ospina R
1 FUNDAMENTACIÓN HISTÓRICA
Desde
la antigüedad la gran preocupación de los estudiosos de la ética y de la moral
fue la definición del “Bien”, pero sus análisis y enfoques provocó dos grandes
corrientes, una que consideraban el “Bien “como una realidad perfecta o
perfección real, otros consideraban la noción del “Bien “como objeto de
apetencia. Cuando se afirma “El bien es felicidad “Bien tiene significado
diferente del que afirma “el bien es el placer “. Desde el punto de vista de la
ética, primero, y luego de la moral y los valores, estas dos opiniones desde tiempos
remotos han orientados las concepciones y la manera de enfocar estos conceptos.
Hay
quienes opinan que la ética y la moral son
ciencias y reflexiones del fin, al que debe dirigirse la conducta del
hombre y de los medios para lograr tal fin y derivar, tanto el fin como los
medios de la naturaleza del hombre. Esta concepción desde Aristóteles a Santo
Tomas, toma el significado de la felicidad como el fin de la conducta humana,
deducible de la naturaleza racional del hombre.
Otra
opinión, así mismo, es la de considerar la moral como el impulso de la conducta
humana e intenta determinarlo con vista a dirigir o disciplinar la conducta
misma, para esta visión, el placer es el móvil habitual y constante de la
conducta humana.
Estas dos concepciones han prevalecido durante
toda la historia de la filosofía y aun cuando en la filosofía contemporánea la
noción de “valor “sustituyó a la del “bien “; esta vieja alternativa entre la
ética del fin y la ética de la motivación ha prevalecido adquiriendo nuevas
formas. El valor, en efecto, se sustrae
a la alternativa propia de la noción del bien, que puede ser interpretada en
sentido objetivista como realidad o en sentido subjetivo cómo termino de
apetencia.
En este mismo marco de ideas se han enmarcado las
reflexiones y opiniones sobre la formación pedagógica en valores o el
desarrollo de la educación en formación moral teniendo en cuenta que el
planteamiento de criterio que ayuda la formación de los sujetos no es único y
que nunca lo será. Entre algunos de los modelos de educación moral que han
intentado dar respuesta a esta necesidad tenemos:
·
Modelo de formación moral
basado en valores absolutos.
·
Modelo de educación moral como
formadora de hábito morales.
·
Modelo de socialización, y
·
Modelo del desarrollo del
juicio moral.
Modelo
de formación morales en valores absolutos.
Este
modelo de formación debe centrarse en la transmisión de valores indiscutibles e
inmodificables, válidos en cualquier situación, son valores incuestionables,
vigentes en cualquier momento y circunstancia.
Para los defensores de
este paradigma moral, los conflictos de valores no se sitúan ni deben tratarse
en la conciencia autónoma de los sujetos, sino que los consideran objetivamente
resueltos desde el exterior. Entre los exponentes de este paradigma se han
encontrado a través de la historia a Nietzsche, Hartman y Scheler. Estos dos
últimos, consideraron que la moral se funda en una jerarquía absoluta de
valores, consideran que esta jerarquía como los valores mismos, son
completamente independientes de la elección humana, y que más bien toda
elección la presupone, esté o no conforme con ella. Para Nietzsche, tal jerarquía es diferente,
es una jerarquía de los valores vitales, en los que se encarnan la voluntad de
dominio.
Modelo
de adquisición de hábito morales. - Este
modelo parte de las reflexiones de Aristóteles sobre las ideas de las virtudes,
señalando que la finalidad última de la educación moral debe ser la formación
del carácter y la adquisición de virtudes. Este modelo toma vigencia hoy,
debido entre otras, a las siguientes circunstancias, la situación
socio-cultural de los países occidentales, donde la crisis de los valores es el
detonante que obliga a la educación moral comprometerse a la trasmisión de
contenidos morales arraigados en la tradición, capaces de formar el
carácter. Otra razón es la crítica
filosófica al proyecto ilustrado y el cuestionamiento del programa
racionalista, universalista y liberal de la política de la modernidad. Se
señala que la modernidad ha perdido la noción de las virtudes, la noción de una
manera adecuada del ser; el sujeto correcto y prudente.
El modelo de socialización. Este
considera la educación moral como socialización en tanto que pretende insertar
a los individuos en la colectividad a la que pertenecen. Aquí es muy importante la sociedad, quien es
considerada como el bien supremo, del cual emana la moralidad y a la cual todas
las personas deben someterse, aceptando las normas y valores que posibiliten y
conformen la vida en sociedad. Estas normas a que debe someterse la voluntad y
la conducta son obras de la colectividad, y pese a estar definida y acabada,
han surgido del trabajo común y la convivencia. El mayor representante de este
paradigma es E. Durkheim el que considera que la dinámica pisco-social que
garantiza la socialización moral son: el espíritu de disciplina, la adhesión a
los grupos sociales y la autonomía de la voluntad.
Modelo de desarrollo del juicio moral: Este modelo también es conocido como cognoscitivo
sobre la moral y es este el que en la actualidad goza de mayor aceptación,
teniendo como principales exponentes a Piaget y L. Kohlberg. Para estos autores
el papel de la educación en el desarrollo moral, es, centrarse en el desarrollo
del juicio moral. Con independencia de
las opciones morales, ideologías y las creencias propias de cada individuo y
cada entorno sociocultural, el desarrollo de las capacidades de razonamiento
moral es un objetivo que puede y debe ser común a todos.
Piaget concibe el desarrollo intelectual de
las personas como una progresiva integración de esquemas de interacción entre
el individuo y el medio ambiente. En este desarrollo se distingue dos periodos:
el pre operacional o egocentrismo y el periodo operacional caracterizado por la
capacidad de descentramiento. El desarrollo moral, sigue, según Piaget un
desarrollo paralelo al intelectual.
Este
esquema sobre la moral ha sido modificado y ampliado por L. Kohlberg para él,
la evolución del desarrollo moral se produce a través de formas invariables de
principios morales. Establece los siguientes estadios de la moralidad. Nivel pre-convencional (estadios de
orientación por el castigo y la obediencia, y estadio de orientación
relativista instrumental); Nivel convencional (estadio del acuerdo
interpersonal y orientación del niño bueno, y estadio de la orientación de ley
y orden); Nivel post-convencional, autónomo o de principios (estadios de
orientación legalista de contrato social y estadio de orientación según
principios éticos universales)
2.-- FUNDAMENTACIÓN ANTROPOLÓGICA
2. 1. Dimensión Ética- Axiológico:
Lo moral y lo ético debe tener como punto de partida y de llegada al hombre, y
en especial teniéndolo como imagen y semejanza de Dios, lo cual implica
destacar lo humano, la dignidad y el reconocimiento de lo que somos:
—PERSONAS—bajo el fundamento de una ética críticamente liberadora, bajo los
criterios valorativos del hombre como ser individual y social, en proyección
del desarrollo de todas sus dimensiones tal como ha sido señalado por Juan
Pablo II: “La persona humana tiene en sí misma un significado último, del que
depende el valor de la existencia personal
y de la vida en sociedad”[1],
cada persona vale por sí misma, ese es su mayor valor, en cada una de las
personas se engendra lo más bello de la naturaleza: -- La vida – la recreación de la existencia tiene su
significado en lo humano y en la posibilidad que cada uno de los hombres puedan
lograr con su inteligencia y su libre relación con los demás con profundo
sentido de alteridad en la dimensión de un “ser-con- otros”, como única forma
de crecimiento y grandeza.
El reconocimiento de que el ser humano es un
permanente “estar haciéndose” nos lleva a la dimensión de la
auto-trascendencia, es decir el ir “más allá” de uno mismo, el desarrollo y
crecimiento como persona, dentro los parámetros de libertad, autonomía,
conocimiento y amor, lo que implica los principios de generosidad,
desprendimiento y negación del egoísmo personal. Estos valores deben integrarse
coherentemente a la luz de la ética centrada en la persona y que permita a las
personas desarrollar la capacidad de su propia autonomía, sin manipulación ni
querer dirigir al otro, y el fomento y desarrollo de la autoestima, la cual
surge de las relaciones que las personas mantienen con otras y de la
apreciación que éstos hacen con respeto a ellos. “La concepción que tenemos
sobre nosotros mismos, al darnos cierto grado de seguridad, influye sobre las
relaciones con los demás, las metas que nos proponemos y la calidad de vida
emocional privada”[2]
En la búsqueda de
construir un sujeto ético, la autoestima es el constitutivo de la persona
moral, ella es la base para el desarrollo humano y forma como un marco
funcional para el desarrollo moral, se debe formar una persona que respete a
los demás respetándose así mismo, que sepa dar, dándose así mismo, que sepa
amar, sabiendo amarse así mismo.
A pesar que hoy la autoestima
es motivo de estudio de la psicología social, este concepto hunde sus raíces en
la antigüedad en las virtudes aristotélicas y en los caracteres de
Teofrasto. Pero es quizás en la
modernidad con Descartes y su “Yo” dado como autoconciencia en forma de
identidad, relación consigo mismo o subjetividad donde el hombre comienza
hacerse concepto de sí mismo, autoevaluarse y darse su propia estima.
Kant lo
ubica como un valor moral, según su imperativo categórico. En su texto “La
metafísica de las costumbres “señala al hombre como único ser moral y que tiene
deberes para consigo mismo, lo cual lo obliga a que debe oponerse a los
siguientes vicios: La mentira, la avaricia y la FALSA HUMILDAD (el
servilismo), de este último señala textualmente “La
falsa humildad moral consiste en renunciar a toda pretensión de tener algún
valor en sí mismo, persuadido de lograr precisamente con ello un valor
escondido “........ “ Este deber, referente a la dignidad de la humanidad en
nosotros, y que es, por lo tanto, también un deber hacia nosotros mismos, puede
hacerse más o menos visible en los siguientes ejemplos: No os convirtáis en
esclavos de los hombres;----no permitáis
que vuestro derecho sea pisoteado impunemente por otros.—No contraigáis deudas que no podáis garantizar
plenamente,----- No aceptéis beneficios de los que podáis prescindir, no seáis
parásitos, aduladores o mendigos ( lo cual, por cierto, sólo difiere de lo
anterior gradualmente). Sed, pues, productivos, para no llegar a ser pobres
como ratas. --- Quejarse y gemir, incluso simplemente gritar por dolor corporal
es ya indigno de vosotros, sobre todo, si sois consciente de haber sido
culpable: de ahí que la muerte de un delincuente se ennoblezca (evitar la
deshonra) por la firmeza con que muere.”
[3]
El
análisis kantiano sobre la autoestima, la cual es asimilada a la humildad y la
dignidad, es establecido como una exigencia del enunciado de segundo imperativo
categórico. Este imperativo establece que todo hombre, y más bien todo ser
racional, como fin en sí mismo, posee un precio en sí intrínseco, esto es, LA DIGNIDAD. Queriendo decir esto sustancialmente, que la dignidad
de un ser racional, consiste en ser parte de él por lo tanto no obedece a
ninguna ley que no sea instituida también por él mismo.
Kant distinguió la humildad moral, que es, el
sentimiento de pequeñez de nuestro valor en relación con la ley. Y la moral
espuria, que es, la pretensión de adquirir mediante la renuncia a cualquier
valor moral de sí, un valor moral oculto. “ La pretensión en superar a los demás rebajándose a sí mismo en una
ambición opuesta al deber hacia los demás y servirse de este medio para obtener el favor de otro.”[4]
Con relación a lo
anteriormente expuesto por Kant, la psicología social estudia esto, como una
forma de auto alabanza, dada en dos sentidos, una, como el efecto del falso
consenso, que consiste en la tendencia de sobre estimar el carácter común y
corriente de “mi” propia opinión, así como de toda conducta “mía” indeseable o
frustrada. Otra, es el efecto de la falsa originalidad, que consiste en la
tendencia a subestimar el carácter común y corriente de “mí” capacidad, así
como toda conducta “mía” deseable o exitosa, con lo cual se busca resaltar
nuestra auto-estima escondida bajo una falsa humildad.
El psicólogo Erich
Fromm, relaciona la autoestima y la dignidad con la libertad del hombre,
considera la libertad como el valor más fundamental del hombre y la lucha
incansable de éste en el trascurso de la historia no ha sido otra sino la búsqueda
de tan preciado valor, la historia ha probado que, si era posible gobernarse
por sí mismo, tomar sus propias decisiones, pensar y sentir como creyera
conveniente. Pero igualmente que el hombre busca su libertad individual existe
un anhelo instintivo de sumisión, hecho este que es dado quizás por la falta,
de seguridad, el temor a la soledad y el no saber dirigirse por sí mismo, lo
lleva al sometimiento de una autoridad exterior, es decir la carencia de
autonomía. Pero es la modernidad y el
desarrollo del capitalismo donde esta dicotomía tiene mayor presencia, “la
estructura de la sociedad moderna afecta simultáneamente al hombre de dos
maneras: por un lado lo hace más independiente y más crítico, otorgándole una
mayor confianza en sí mismo, y por otro, más solo, aislado y atemorizado”.[5]
Los grandes logros del capitalismo en relación con la libertad positiva y el
crecimiento del yo activo, y crítico,
produjo efectos negativos en razón de hacer el hombre más egoísta, más
individualista y hacer del autointerés motivación de la actividad humana. El egoísmo generado en esta sociedad esta
fundado en la carencia de autoafirmación y amor hacia el “yo real”, es decir,
hacia todo el ser humano concreto junto con sus potencialidades.
Las leyes y normas del
mercado han orientado, en la sociedad capitalista, los criterios morales del
hombre, el valor tener por encima del valor ser. De este modo “la
confianza en sí mismo, el sentimiento del YO, es tan sólo una señal de
lo que los otros piensan de uno: Yo no puedo creer en mi propio valer, con
prescindencia de mi popularidad y éxito en el mercado”[6]. El éxito y popularidad en el mercado
capitalista dependerá de la personalidad, de ella dependerá, entonces no solo
el progreso material, sino también la auto-estimación: Su falta significa estar
condenado a hundirse en el abismo de los sentimientos de inferioridad.
2.2-
Dimensiones Psíco-Pedagógicas:
Una pedagogía liberadora es aquella que, no- solo da razón del paraqué y el porqué de
educación, sino que al orientar el tipo
de hombre que debe formar, debe dar garantía de un
sujeto ético con proyección hacia el futuro y que tenga como “misión
enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la
solidaridad intelectual y moral de la humanidad”[7]
Una
pedagogía que busca formar un sujeto ético, debe estar basada en el desarrollo
de la autonomía moral a través de un proceso que provoque el desarrollo de las
capacidades propias del sujeto, destacándose entre ellas las cognitivas, las
del juicio moral, las dialógicas y las autocríticas. Necesariamente que estas capacidades
deben darse en espacios ambiéntales que permitan leer la dinámica social
existente y tomar posición frente ella, generando cultura que permita gestar
una nueva persona distinta a los modelos existente.
Una
pedagogía que permita la posibilidad que la persona adquiera cierta adultez
moral y madurez psicológica, elementos necesarios para el desarrollo de la
autoestima y el comportamiento asertivo, debe desarrollar unas estrategias que
estén en función de utilizar no solo la razón sino también los sentimientos,
que busque la mediación y el consenso ante situaciones conflictivas. El rescate
del diálogo argumentativo y respetuoso, que promueva la autoestima, buscando
construir un sujeto que no sea arrebañado y objeto de manipulación externa,
sino una persona autónoma, segura, sin temores y liberadora.
En el aspecto educativo
la autoestima es señalada como el respeto y aprecio que cada uno siente por sí
mismo. Es la actitud emocionalmente valorativa frente a “nosotros mismo” Cuando
esta valoración de uno mismo no existe
se sufre de problemas síquicos, de depresiones, neurosis y problemas de
convivencia con otras personas. Resulta entonces decisivo las experiencias
realizadas con personas importantes para los niños, como el padre, maestro y
compañeros. Se quiere demostrar por lo tanto que la autoestima juega un papel
importante en la formación de los niños, ya que esto lo hacen sentirse libres,
autónomos y dignos.
El profesor Jorge Pautassi Grosso[8]
ha señalado que la autoestima está en el justo medio entre la infra-estima y la
sobrestima, ambas defectuosas. La infra estima-nos hace dependientes, inhibe la
acción, produce hombres y mujeres indecisos y fracasados, lleva a la
insatisfacción consigo mismo y a la infelicidad. La sobrestima produce
relaciones conflictivas y hace sentir a los demás inferiores y
dependientes. La sobrestima se presenta
entonces como una forma disfrazada de infra-estima, es decir una careta del
sobre yo que disimula la infra-estima.
“La
autoestima es parte de la conciencia psicológica y constitutivo de la
conciencia moral. Es parte de la conciencia psicológica porque es el
conocimiento, espejo veraz de lo que es uno mismo en relación con los demás y
el medio social. Es constitutivo de la conciencia moral porque sin la
autoestima aquella carece de un elemento fundamental para ser autónomos. La
autoestima es la apreciación ponderada de sí mismo que le da identidad al
sujeto”[9]
3.-
CONTEXTO SOCIO- POLÍTICO GENERAL.
Tomando los análisis
que hace el investigador social Marco Raúl Mejía sobre la situación que hoy vive el mundo
capitalista y las nuevas realidades de marginalidad y exclusión de sociedades
dependiente como la colombiana, frente a un mundo globalizado como el actual
dominado corporativamente por la tecnocracia; y el papel que debe desempeñar la
escuela en comienzo de siglo, con relación a estas nuevas realidades, hacemos
las siguientes anotaciones:
EXCLUSIONES
Y DESIGUALDADES SOCIALES:[10]
Estamos frente a un nuevo proceso social y reorganización capitalista, generado
por nuevos patrones tecnológicos es decir
una nueva forma de ser del capitalismo, y que en su reorganización
articula a la sociedad en su totalidad. Estos nuevos fenómenos que producen una
nueva lógica de control y de dominio capitalista no se pueden analizar con los
viejo esquemas de la crítica social, se hace necesario por lo tanto nuevos
enfoques con lo cual se pueda explicar los nuevos acontecimientos.
Esta nueva forma del
capitalismo global que busca mayor capital niega cualquier tipo de
responsabilidad social. El abandono de
esta responsabilidad nos lleva al fin de Estado bienestar y genera una sobre
vivencia de la economía del mercado moderno, y a la vez es factor de la
homogenización social, el capitalismo elimina todo tipo de frontera y nos
iguala a todos en la suprema libre competencia del mercado, se configura una
nueva objetividad, dada en la realización individual de la libre competencia
del mercado.
El proceso de
desarrollo tecnológico, tales como la microelectrónica genera grandes
transformaciones y reorganización de carácter cultural, social y política, que
produce a
la vez enorme
trastornos a organizaciones sociales e institucionales, tales como la familia,
la escuela etc. Al mismo tiempo también produce un colapso al desarrollo del mercado mundial
originado en procesos transnacionales, generando a su vez, los siguientes
cambios: Origen de un mercado mundial que borra fronteras para productos que
son competitivos en un único mercado; el
Estado bienestar que hacia difícil
la competitividad entra en crisis acabándose el proteccionismo y desarrollando
una nueva forma de privatización y regularización del mercado; la
transformación en el mundo del trabajo produce estratificación en la clase
trabajadora y su fraccionamiento en términos de condiciones materiales y
hábitos de vida; las exigencias tecnológicas obligan a exigencias de cambio en
la educación y el requerimiento de nuevas habilidades, capacidad de manipular
mentalmente modelos, pensamientos conceptuales con raciocinio abstracto.
Estas características
enunciadas anteriormente son propias del nuevo capitalismo el cual se convierte
en el modelo de desarrollo dominante e impositivo del mundo desarrollado hacia
los países dependientes, con lo cual se genera la eliminación de la autonomía
de los procesos sociales y políticos del mundo no desarrollado.
Desde el punto de vista
de la ética, se presenta un vacío, dado en el surgimiento de la vida privada,
ya que en la sociedad actual todo es posible, todo es personal, se juega a lo
individual, produciéndose una micro moral, donde nadie es responsable por lo
que ocurre. Este aspecto se le mira desde tres enfoques diferentes: El enfoque
neoconservador, que considera que el vacío ético es la perdida de los valores
fundamentales que guiaban a la sociedad, y proponen rescatar los valores
desaparecidos; El enfoque post-moderno que señala el fin de toda ética y
nos indica que únicamente tenemos una
moral situacional; un tercer enfoque que reconoce la historicidad de los
valores y que nos señala que el vacío ético es producto de los cambios y que
por lo tanto se busca reconstruir una ética desde la perspectiva de una nueva
moralidad.
4.--
REPLANTEAMIENTO DE LA ESCUELA FRENTE A LOS NUEVOS TIEMPOS
Muchas son las
opiniones con relación a la escuela y la crisis actual. Frente esto cabe
preguntarse ¿Cómo debe ser reestructurada la escuela a la luz de las nuevas
realidades? “...La escuela va a tener
que cumplir el papel de reconstructora del tejido social de manera que en él se construyan valores con la
crítica al individualismo y a un cierto colectivismo local; que dé el paso a
una ciudadanía colectiva cimentada en un fuerte trabajo sobre los sujetos de su
acción de tal manera que construya de otras manera los núcleos de su relación
con la sociedad” [11] Es importante tener en cuenta que la
escuela de hoy esta sumergida en la
crisis que nos presenta los nuevos tiempos, en ella repercute la crisis moral,
la crisis de la familia, la crisis de los enfoques críticos de cambio, los retos
que plantea el conocimiento, la crisis de los jóvenes y las
interacciones sociales etc. De la respuesta que podamos dar a esta pregunta
dependerán las alternativas de cambio que pueda solventar la crisis.
Dentro de las opiniones
sobre la escuela de hoy, encontramos los que señalan, que este, es el fin de la
escuela gestada por la revolución francesa; hay opiniones que indican que la
escuela sólo requiere reacomodaciones del instrumental técnico derivado de la
nueva revolución científico tecnológica, que es preciso reestructurar la
escuela para que sea una institución coherente con los nuevos tiempos. Sobre
esto último son muchas las cosas que se hacen necesarias revisar, sobretodo en
el orden de contenidos y forma de la escuela de hoy. Es necesario saber que la
escuela moderna se construyó sobre la palabra escrita, y ella es el principal
referente de la enseñanza. Hoy, la informatización nos conduce a una
redefinición práctica de las habilidades cognitivas y, en ese sentido hay
urgencia de nuevas lógicas que permitan un nuevo pensamiento que conduzca a un
conocimiento operacional, el de la informática, diferente del teórico del
hermenéutico. Este nuevo lenguaje, propio de la cultura visual, que permite
organizar y construir lógicamente los procesos en forma distinta. De allí parte
la necesidad de construir una cultura post escritura; otra visión es buscar
articular entre los dos lenguajes. Le corresponde entonces a la escuela buscar
el puente entre los lenguajes desechados, para evitar la creación de nuevas
analfabetas funcionales.
Hoy existen nuevos
agentes socializadores que han reemplazado tanto a la familia como a la
escuela, y que afectan la vida cotidiana, estos son: Los medios masivos de
comunicación, los espectáculos masivos, la nueva tecnología de la información y
la cultura de la imagen que han fragmentado lo social y hacen de su práctica un
ejercicio educativo diferente al cultural y educativo de la escuela. Estos
agentes nuevos de la socialización erosionan la actividad educativa entendida
como enseñanza, como trasmisión, como asimilación. La escuela debe por lo tanto
buscar nuevos referentes para su quehacer distinto a los tradicionales y
replantear inclusive la concepción de pedagogía tradicional.
La relación
maestro-estudiante eje básico de la actividad educativa es urgente y necesario
revisar ya que en los actuales momentos esta en crisis y es reemplazada por los
instrumentos técnicos de la actualidad como el computador, los videos-juegos, y
las nuevas forma de asociación como el encuentro de pares, lo cual origina
múltiples pasadizos de entradas que evaden la línea unidireccional de la interacción maestro—alumno, esto obliga también a la escuela pensar otras
forma de interacción del acto educativo estos aspectos se convierten en un reto
para la educación, y esto obliga a
reflexionar lo que los nuevos hechos traen y como afecta la escuela; de acuerdo
como se interpreten estos hechos dependerá la capacidad de darle sentido y
coherencia a la escuela.
Otro gran reto que
tiene la escuela actual es el relacionado con el uso creciente del
conocimiento, con las nuevas exigencias científico-tecnológicas lo cual hace
requerir una formación polivalente, o sea, el adiestramiento y difusiones
científicas. Es necesario tener, entonces, mucho cuidado para que la escuela,
frente a estas urgencias y necesidades del reacomodo del capital no caiga en la
teoría de formación del capital humano y deseche la formación humanística.
Otra grave problemática
a la que se enfrenta la escuela es la crisis de la familia la cual se ve
afectada por los elementos de la crisis económica y social que toca muy
profundamente la unidad de la célula familiar, entre los muchos factores que
inciden para que esto esté ocurriendo podemos mencionar la disminución de la
autonomía financiera lo cual obliga que todos los miembros salgan al mercado
laboral entre ellos las mujeres y los niños, además los altos grados de
empobrecimiento que genera movimientos migratorios. Los grandes cambios que ha
sufrido la sociedad y que han originado cambios valorativos como los nuevos
modelos de vida conyugal, el control natal, la ambigüedad en los roles a
desarrollar por los miembros de la familia y la transformación de los valores
sociales en la relación.
Todas estas crisis
originan transformaciones en la afectividad como producto de las interacciones
y de la manera como la situación actual de la familia afecta a los miembros de
ésta, haciéndose visible en un modelo de afectividad negativo en el cual la
característica más significativa son las dificultades para estructurar la auto
imagen, un empobrecimiento de la autoestima, dificultad en el autocontrol y
baja capacidad de autocrítica.
De igual forma esta
crisis familiar produce crisis en la autoridad, la cual ha perdido sus pilares
y se vuelve autoritarismo.
Todos estos aspectos
lesionan de manera muy especial a los niños, niñas y jóvenes, los cuales no encuentran en el
núcleo familiar un espacio atractivo para la socialización con lo cual se
dificulta la construcción de su identidad, y el cambio de la autoridad al
autoritarismo desligitima y debilita la comunicación, generando crisis al joven
frente a sí mismo, ya que, ve muchas de las experiencias que organiza
automáticamente como parte de la carga que tiene que soportar para vivir en ese
grupo familiar, en ese sentido, aparecen como impuesto e incomprensibles generando una actitud de
indiferencia y hostilidad.
Los niños, niñas y
jóvenes, en especial los de los sectores populares, viven el dilema de la
posibilidad, lo cual los lleva a un encerramiento en sí mismo y a un
aislamiento como producto de un resentimiento en relación con la sociedad y
marginamiento de su vida. Se ven avocados al trabajo precoz y por lo tanto a vivir
como adultos, son testigos de la disolución de sus familias, lo cual representa
una problemática por la ausencia de la figura paterna y la fuerte y conflictiva
relación maternal, lo que los lleva a buscar refugio en la droga, prostitución o
la delincuencia.
La escuela de los
sectores populares sufre una reorganización no solo dictado por el contexto
global si no también por los nuevos actores, y por la situación de crisis
local, hoy es un lugar de desencuentro entre las necesidades y los intereses de
los niños y adolescentes, la escuela por
lo general en los sectores populares es un lugar poco atractivo, congestionada,
con falta de espacio y con limitación
para la zona recreativa y que por lo general solo cumple a medias la función de
transmitir conocimiento, perdiendo el sentido de lo cultural y lo comunitario.
Regida por docentes poco comprometidos en el aspecto social, y preparados
deficientemente.
Este es la escuela que
debe resolver, no sólo problemas cognitivos correspondientes a las nuevas
necesidades del reacomodamiento del capitalismo en la sociedad del
conocimiento, si no también resolver los problemas de afectividad y valorativos
que el nuevo modelo económico ha generado negativamente en la sociedad.
(*) DOCUMENTO
REPRODUCIDO DEL TRABAJO DE TESIS “EL CULTIVO DE LA AUTOESTIMA COMO
FACTOR DE DESARROLLO EN LA EDUCACION” REALIZADO POR JOSE VICENTE OSPINA PARA
OCTENER EL TITULO DE ESPECIALISTA EN ETICA Y PEDAGOGIA
OTORGADO POR
LA UNIVERSIDAD JUAN DE CASTELLANOS
[1] Juan Pablo II: Discurso en el clero de Roma l982.
[2] PAUTASSI G. Jorge. Hacia una
pedagogía universitaria para la formación en valores. Mod. Fundamentos
pedagógicos de ética Tunja 2000 P.8
[3] KANT, Immanuel, La metafísica de las costumbres libro primero sección
doctrina de la virtud: deberes para consigo mismo Altaya, Barcelona 1984 p. 299
[4] Ibid., p. 303
[5] FROMM, Erich. Miedo a la libertad. Pensamiento contemporáneo. Planeta. Barcelona 1986 p. 128
[6] Ibíd., P. 144
[7] MORIN, Edgar: Los siete saberes
necesarios para la educación del futuro. MEN UNESCO Bogotá 2000 P.76
[8] Jorge Pautassi Grosso: El crecimiento ético: proceso de madurez ético.
[9] PAUTASSI G. Op cit P. 117
[10] MEJÍA, Marco Raúl, Reconstruyendo la trasformación social. Magisterio, Bogotá 1996 P.13
[11] PÉREZ Diego y MEJÍA Marco; De Calles Parches Galladas y Escuelas.
CINEP. Bogotá 1997 P., 196
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