miércoles, 29 de agosto de 2018


LA AUTOESTIMA (*)
Por: Jose Vicente Ospina R

 1 FUNDAMENTACIÓN HISTÓRICA
Desde la antigüedad la gran preocupación de los estudiosos de la ética y de la moral fue la definición del “Bien”, pero sus análisis y enfoques provocó dos grandes corrientes, una que consideraban el “Bien “como una realidad perfecta o perfección real, otros consideraban la noción del “Bien “como objeto de apetencia. Cuando se afirma “El bien es felicidad “Bien tiene significado diferente del que afirma “el bien es el placer “. Desde el punto de vista de la ética, primero, y luego de la moral y los valores, estas dos opiniones desde tiempos remotos han orientados las concepciones y la manera de enfocar estos conceptos.
Hay quienes opinan que la ética y la moral son   ciencias y reflexiones del fin, al que debe dirigirse la conducta del hombre y de los medios para lograr tal fin y derivar, tanto el fin como los medios de la naturaleza del hombre. Esta concepción desde Aristóteles a Santo Tomas, toma el significado de la felicidad como el fin de la conducta humana, deducible de la naturaleza racional del hombre.
Otra opinión, así mismo, es la de considerar la moral como el impulso de la conducta humana e intenta determinarlo con vista a dirigir o disciplinar la conducta misma, para esta visión, el placer es el móvil habitual y constante de la conducta humana.

 Estas dos concepciones han prevalecido durante toda la historia de la filosofía y aun cuando en la filosofía contemporánea la noción de “valor “sustituyó a la del “bien “; esta vieja alternativa entre la ética del fin y la ética de la motivación ha prevalecido adquiriendo nuevas formas.  El valor, en efecto, se sustrae a la alternativa propia de la noción del bien, que puede ser interpretada en sentido objetivista como realidad o en sentido subjetivo cómo termino de apetencia.

 En este mismo marco de ideas se han enmarcado las reflexiones y opiniones sobre la formación pedagógica en valores o el desarrollo de la educación en formación moral teniendo en cuenta que el planteamiento de criterio que ayuda la formación de los sujetos no es único y que nunca lo será. Entre algunos de los modelos de educación moral que han intentado dar respuesta a esta necesidad tenemos:
·         Modelo de formación moral basado en valores absolutos.
·         Modelo de educación moral como formadora de hábito morales.
·         Modelo de socialización, y
·         Modelo del desarrollo del juicio moral.

Modelo de formación morales en valores absolutos. Este modelo de formación debe centrarse en la transmisión de valores indiscutibles e inmodificables, válidos en cualquier situación, son valores incuestionables, vigentes en cualquier momento y circunstancia.
Para los defensores de este paradigma moral, los conflictos de valores no se sitúan ni deben tratarse en la conciencia autónoma de los sujetos, sino que los consideran objetivamente resueltos desde el exterior. Entre los exponentes de este paradigma se han encontrado a través de la historia a Nietzsche, Hartman y Scheler. Estos dos últimos, consideraron que la moral se funda en una jerarquía absoluta de valores, consideran que esta jerarquía como los valores mismos, son completamente independientes de la elección humana, y que más bien toda elección la presupone, esté o no conforme con ella.  Para Nietzsche, tal jerarquía es diferente, es una jerarquía de los valores vitales, en los que se encarnan la voluntad de dominio.

Modelo de adquisición de hábito morales. - Este modelo parte de las reflexiones de Aristóteles sobre las ideas de las virtudes, señalando que la finalidad última de la educación moral debe ser la formación del carácter y la adquisición de virtudes. Este modelo toma vigencia hoy, debido entre otras, a las siguientes circunstancias, la situación socio-cultural de los países occidentales, donde la crisis de los valores es el detonante que obliga a la educación moral comprometerse a la trasmisión de contenidos morales arraigados en la tradición, capaces de formar el carácter.  Otra razón es la crítica filosófica al proyecto ilustrado y el cuestionamiento del programa racionalista, universalista y liberal de la política de la modernidad. Se señala que la modernidad ha perdido la noción de las virtudes, la noción de una manera adecuada del ser; el sujeto correcto y prudente.

 El modelo de socialización. Este considera la educación moral como socialización en tanto que pretende insertar a los individuos en la colectividad a la que pertenecen.  Aquí es muy importante la sociedad, quien es considerada como el bien supremo, del cual emana la moralidad y a la cual todas las personas deben someterse, aceptando las normas y valores que posibiliten y conformen la vida en sociedad. Estas normas a que debe someterse la voluntad y la conducta son obras de la colectividad, y pese a estar definida y acabada, han surgido del trabajo común y la convivencia. El mayor representante de este paradigma es E. Durkheim el que considera que la dinámica pisco-social que garantiza la socialización moral son: el espíritu de disciplina, la adhesión a los grupos sociales y la autonomía de la voluntad.

 Modelo de desarrollo del juicio moral:  Este modelo también es conocido como cognoscitivo sobre la moral y es este el que en la actualidad goza de mayor aceptación, teniendo como principales exponentes a Piaget y L. Kohlberg. Para estos autores el papel de la educación en el desarrollo moral, es, centrarse en el desarrollo del juicio moral.  Con independencia de las opciones morales, ideologías y las creencias propias de cada individuo y cada entorno sociocultural, el desarrollo de las capacidades de razonamiento moral es un objetivo que puede y debe ser común a todos.
 Piaget concibe el desarrollo intelectual de las personas como una progresiva integración de esquemas de interacción entre el individuo y el medio ambiente. En este desarrollo se distingue dos periodos: el pre operacional o egocentrismo y el periodo operacional caracterizado por la capacidad de descentramiento. El desarrollo moral, sigue, según Piaget un desarrollo paralelo al intelectual.

Este esquema sobre la moral ha sido modificado y ampliado por L. Kohlberg para él, la evolución del desarrollo moral se produce a través de formas invariables de principios morales. Establece los siguientes estadios de la moralidad.  Nivel pre-convencional (estadios de orientación por el castigo y la obediencia, y estadio de orientación relativista instrumental); Nivel convencional (estadio del acuerdo interpersonal y orientación del niño bueno, y estadio de la orientación de ley y orden); Nivel post-convencional, autónomo o de principios (estadios de orientación legalista de contrato social y estadio de orientación según principios éticos universales)


2.--   FUNDAMENTACIÓN ANTROPOLÓGICA
 2. 1. Dimensión  Ética- Axiológico: Lo moral y lo ético debe tener como punto de partida y de llegada al hombre, y en especial teniéndolo como imagen y semejanza de Dios, lo cual implica destacar lo humano, la dignidad y el reconocimiento de lo que somos: —PERSONAS—bajo el fundamento de una ética críticamente liberadora, bajo los criterios valorativos del hombre como ser individual y social, en proyección del desarrollo de todas sus dimensiones tal como ha sido señalado por Juan Pablo II: “La persona humana tiene en sí misma un significado último, del que depende el valor de la existencia personal  y de la vida en sociedad”[1], cada persona vale por sí misma, ese es su mayor valor, en cada una de las personas se engendra lo más bello de la naturaleza: -- La vida – la  recreación de la existencia tiene su significado en lo humano y en la posibilidad que cada uno de los hombres puedan lograr con su inteligencia y su libre relación con los demás con profundo sentido de alteridad en la dimensión de un “ser-con- otros”, como única forma de crecimiento y grandeza.
 El reconocimiento de que el ser humano es un permanente “estar haciéndose” nos lleva a la dimensión de la auto-trascendencia, es decir el ir “más allá” de uno mismo, el desarrollo y crecimiento como persona, dentro los parámetros de libertad, autonomía, conocimiento y amor, lo que implica los principios de generosidad, desprendimiento y negación del egoísmo personal. Estos valores deben integrarse coherentemente a la luz de la ética centrada en la persona y que permita a las personas desarrollar la capacidad de su propia autonomía, sin manipulación ni querer dirigir al otro, y el fomento y desarrollo de la autoestima, la cual surge de las relaciones que las personas mantienen con otras y de la apreciación que éstos hacen con respeto a ellos. “La concepción que tenemos sobre nosotros mismos, al darnos cierto grado de seguridad, influye sobre las relaciones con los demás, las metas que nos proponemos y la calidad de vida emocional privada”[2]
En la búsqueda de construir un sujeto ético, la autoestima es el constitutivo de la persona moral, ella es la base para el desarrollo humano y forma como un marco funcional para el desarrollo moral, se debe formar una persona que respete a los demás respetándose así mismo, que sepa dar, dándose así mismo, que sepa amar, sabiendo amarse así mismo.
    A pesar que hoy la autoestima es motivo de estudio de la psicología social, este concepto hunde sus raíces en la antigüedad en las virtudes aristotélicas y en los caracteres de Teofrasto.  Pero es quizás en la modernidad con Descartes y su “Yo” dado como autoconciencia en forma de identidad, relación consigo mismo o subjetividad donde el hombre comienza hacerse concepto de sí mismo, autoevaluarse y darse su propia estima. 
  Kant lo ubica como un valor moral, según su imperativo categórico. En su texto “La metafísica de las costumbres “señala al hombre como único ser moral y que tiene deberes para consigo mismo, lo cual lo obliga a que debe oponerse a los siguientes vicios: La mentira, la avaricia y la FALSA HUMILDAD (el servilismo), de este último señala textualmente “La falsa humildad moral consiste en renunciar a toda pretensión de tener algún valor en sí mismo, persuadido de lograr precisamente con ello un valor escondido “........ “ Este deber, referente a la dignidad de la humanidad en nosotros, y que es, por lo tanto, también un deber hacia nosotros mismos, puede hacerse más o menos visible en los siguientes ejemplos: No os convirtáis en esclavos de los hombres;----no permitáis   que vuestro derecho sea pisoteado impunemente por otros.—No contraigáis  deudas que no podáis garantizar plenamente,----- No aceptéis beneficios de los que podáis prescindir, no seáis parásitos, aduladores o mendigos ( lo cual, por cierto, sólo difiere de lo anterior gradualmente). Sed, pues, productivos, para no llegar a ser pobres como ratas. --- Quejarse y gemir, incluso simplemente gritar por dolor corporal es ya indigno de vosotros, sobre todo, si sois consciente de haber sido culpable: de ahí que la muerte de un delincuente se ennoblezca (evitar la deshonra) por la firmeza con que muere.”  [3]
El análisis kantiano sobre la autoestima, la cual es asimilada a la humildad y la dignidad, es establecido como una exigencia del enunciado de segundo imperativo categórico. Este imperativo establece que todo hombre, y más bien todo ser racional, como fin en sí mismo, posee un precio en sí intrínseco, esto es, LA DIGNIDAD.  Queriendo   decir esto sustancialmente, que la dignidad de un ser racional, consiste en ser parte de él por lo tanto no obedece a ninguna ley que no sea instituida también por él mismo.
 Kant distinguió la humildad moral, que es, el sentimiento de pequeñez de nuestro valor en relación con la ley. Y la moral espuria, que es, la pretensión de adquirir mediante la renuncia a cualquier valor moral de sí, un valor moral oculto. “ La pretensión en superar  a los demás rebajándose a sí mismo en una ambición opuesta al deber hacia los demás y servirse  de este medio para obtener el favor de otro.”[4]
Con relación a lo anteriormente expuesto por Kant, la psicología social estudia esto, como una forma de auto alabanza, dada en dos sentidos, una, como el efecto del falso consenso, que consiste en la tendencia de sobre estimar el carácter común y corriente de “mi” propia opinión, así como de toda conducta “mía” indeseable o frustrada. Otra, es el efecto de la falsa originalidad, que consiste en la tendencia a subestimar el carácter común y corriente de “mí” capacidad, así como toda conducta “mía” deseable o exitosa, con lo cual se busca resaltar nuestra auto-estima escondida bajo una falsa humildad.
El psicólogo Erich Fromm, relaciona la autoestima y la dignidad con la libertad del hombre, considera la libertad como el valor más fundamental del hombre y la lucha incansable de éste en el trascurso de la historia no ha sido otra sino la búsqueda de tan preciado valor, la historia ha probado que, si era posible gobernarse por sí mismo, tomar sus propias decisiones, pensar y sentir como creyera conveniente. Pero igualmente que el hombre busca su libertad individual existe un anhelo instintivo de sumisión, hecho este que es dado quizás por la falta, de seguridad, el temor a la soledad y el no saber dirigirse por sí mismo, lo lleva al sometimiento de una autoridad exterior, es decir la carencia de autonomía. Pero es  la modernidad y el desarrollo del capitalismo donde esta dicotomía tiene mayor presencia, “la estructura de la sociedad moderna afecta simultáneamente al hombre de dos maneras: por un lado lo hace más independiente y más crítico, otorgándole una mayor confianza en sí mismo, y por otro, más solo, aislado y atemorizado”.[5] Los grandes logros del capitalismo en relación con la libertad positiva y el crecimiento del yo activo, y crítico,  produjo efectos negativos en razón de hacer el hombre más egoísta, más individualista y hacer del autointerés motivación de la actividad humana.  El egoísmo generado en esta sociedad esta fundado en la carencia de autoafirmación y amor hacia el “yo real”, es decir, hacia todo el ser humano concreto junto con sus potencialidades.
Las leyes y normas del mercado han orientado, en la sociedad capitalista, los criterios morales del hombre, el valor tener por encima del valor ser. De este modo “la confianza en sí mismo, el sentimiento del YO, es tan sólo una señal de lo que los otros piensan de uno: Yo no puedo creer en mi propio valer, con prescindencia de mi popularidad y éxito en el mercado”[6].  El éxito y popularidad en el mercado capitalista dependerá de la personalidad, de ella dependerá, entonces no solo el progreso material, sino también la auto-estimación: Su falta significa estar condenado a hundirse en el abismo de los sentimientos de inferioridad.

2.2- Dimensiones   Psíco-Pedagógicas: Una pedagogía liberadora es aquella que, no- solo  da razón del paraqué y el porqué de educación, sino que  al orientar el tipo de hombre  que debe formar, debe dar garantía  de un    sujeto ético con proyección hacia el futuro y que tenga como “misión enseñar la comprensión entre las personas como condición y garantía de la solidaridad intelectual y moral de la humanidad”[7]

Una pedagogía que busca formar un sujeto ético, debe estar basada en el desarrollo de la autonomía moral a través de un proceso que provoque el desarrollo de las capacidades propias del sujeto, destacándose entre ellas las cognitivas, las del juicio moral, las dialógicas y las autocríticas. Necesariamente que estas capacidades deben darse en espacios ambiéntales que permitan leer la dinámica social existente y tomar posición frente ella, generando cultura que permita gestar una nueva persona distinta a los modelos existente.

Una pedagogía que permita la posibilidad que la persona adquiera cierta adultez moral y madurez psicológica, elementos necesarios para el desarrollo de la autoestima y el comportamiento asertivo, debe desarrollar unas estrategias que estén en función de utilizar no solo la razón sino también los sentimientos, que busque la mediación y el consenso ante situaciones conflictivas. El rescate del diálogo argumentativo y respetuoso, que promueva la autoestima, buscando construir un sujeto que no sea arrebañado y objeto de manipulación externa, sino una persona autónoma, segura, sin temores y liberadora.
La Autoestima, en la visión de la psicología social, es señalada como una evaluación de uno mismo, indicándola como la actitud más importante que una persona puede adoptar con respeto así mismo. Una persona con una elevada autoestima se percibe a sí misma como mejor, más capaz, y de más valía, que una persona con una baja autoestima. Las auto-evaluaciones están basadas en parte en las opiniones de los demás y en parte cómo son percibidas ciertas experiencias. Se asegura que las auto-percepciones negativas de uno mismo, desembocan en un comportamiento más predecible que las auto-percepciones positivas. Se presume que esto ocurre debido a que las visiones negativas de uno mismo llevan consigo la organización del esquema más inamovible que las visiones positivas.

En el aspecto educativo la autoestima es señalada como el respeto y aprecio que cada uno siente por sí mismo. Es la actitud emocionalmente valorativa frente a “nosotros mismo” Cuando esta valoración   de uno mismo no existe se sufre de problemas síquicos, de depresiones, neurosis y problemas de convivencia con otras personas. Resulta entonces decisivo las experiencias realizadas con personas importantes para los niños, como el padre, maestro y compañeros. Se quiere demostrar por lo tanto que la autoestima juega un papel importante en la formación de los niños, ya que esto lo hacen sentirse libres, autónomos y dignos.

 El profesor Jorge Pautassi Grosso[8] ha señalado que la autoestima está en el justo medio entre la infra-estima y la sobrestima, ambas defectuosas. La infra estima-nos hace dependientes, inhibe la acción, produce hombres y mujeres indecisos y fracasados, lleva a la insatisfacción consigo mismo y a la infelicidad. La sobrestima produce relaciones conflictivas y hace sentir a los demás inferiores y dependientes.  La sobrestima se presenta entonces como una forma disfrazada de infra-estima, es decir una careta del sobre yo que disimula la infra-estima.
“La autoestima es parte de la conciencia psicológica y constitutivo de la conciencia moral. Es parte de la conciencia psicológica porque es el conocimiento, espejo veraz de lo que es uno mismo en relación con los demás y el medio social. Es constitutivo de la conciencia moral porque sin la autoestima aquella carece de un elemento fundamental para ser autónomos. La autoestima es la apreciación ponderada de sí mismo que le da identidad al sujeto”[9]
 3.-  CONTEXTO SOCIO- POLÍTICO GENERAL.
Tomando los análisis que hace el investigador social Marco Raúl Mejía   sobre la situación que hoy vive el mundo capitalista y las nuevas realidades de marginalidad y exclusión de sociedades dependiente como la colombiana, frente a un mundo globalizado como el actual dominado corporativamente por la tecnocracia; y el papel que debe desempeñar la escuela en comienzo de siglo, con relación a estas nuevas realidades, hacemos las siguientes anotaciones:
EXCLUSIONES Y DESIGUALDADES SOCIALES:[10] Estamos frente a un nuevo proceso social y reorganización capitalista, generado por nuevos patrones tecnológicos es decir  una nueva forma de ser del capitalismo, y que en su reorganización articula a la sociedad en su totalidad. Estos nuevos fenómenos que producen una nueva lógica de control y de dominio capitalista no se pueden analizar con los viejo esquemas de la crítica social, se hace necesario por lo tanto nuevos enfoques con lo cual se pueda explicar los nuevos acontecimientos.
Esta nueva forma del capitalismo global que busca mayor capital niega cualquier tipo de responsabilidad social.  El abandono de esta responsabilidad nos lleva al fin de Estado bienestar y genera una sobre vivencia de la economía del mercado moderno, y a la vez es factor de la homogenización social, el capitalismo elimina todo tipo de frontera y nos iguala a todos en la suprema libre competencia del mercado, se configura una nueva objetividad, dada en la realización individual de la libre competencia del mercado.
El proceso de desarrollo tecnológico, tales como la microelectrónica genera grandes transformaciones y reorganización de carácter cultural, social y política, que produce a
la vez enorme trastornos a organizaciones sociales e institucionales, tales como la familia, la escuela etc. Al mismo tiempo también produce un  colapso al desarrollo del mercado mundial originado en procesos transnacionales, generando a su vez, los siguientes cambios: Origen de un mercado mundial que borra fronteras para productos que son competitivos en un único mercado; el  Estado  bienestar que hacia difícil la competitividad entra en crisis acabándose el proteccionismo y desarrollando una nueva forma de privatización y regularización del mercado; la transformación en el mundo del trabajo produce estratificación en la clase trabajadora y su fraccionamiento en términos de condiciones materiales y hábitos de vida; las exigencias tecnológicas obligan a exigencias de cambio en la educación y el requerimiento de nuevas habilidades, capacidad de manipular mentalmente modelos, pensamientos conceptuales con raciocinio abstracto.
Estas características enunciadas anteriormente son propias del nuevo capitalismo el cual se convierte en el modelo de desarrollo dominante e impositivo del mundo desarrollado hacia los países dependientes, con lo cual se genera la eliminación de la autonomía de los procesos sociales y políticos del mundo no desarrollado.
Desde el punto de vista de la ética, se presenta un vacío, dado en el surgimiento de la vida privada, ya que en la sociedad actual todo es posible, todo es personal, se juega a lo individual, produciéndose una micro moral, donde nadie es responsable por lo que ocurre. Este aspecto se le mira desde tres enfoques diferentes: El enfoque neoconservador, que considera que el vacío ético es la perdida de los valores fundamentales que guiaban a la sociedad, y proponen rescatar los valores desaparecidos; El enfoque post-moderno que señala el fin de toda ética y nos  indica que únicamente tenemos una moral situacional; un tercer enfoque que reconoce la historicidad de los valores y que nos señala que el vacío ético es producto de los cambios y que por lo tanto se busca reconstruir una ética desde la perspectiva de una nueva moralidad.
4.-- REPLANTEAMIENTO DE LA ESCUELA FRENTE A LOS NUEVOS TIEMPOS

Muchas son las opiniones con relación a la escuela y la crisis actual. Frente esto cabe preguntarse ¿Cómo debe ser reestructurada la escuela a la luz de las nuevas realidades?  “...La escuela va a tener que cumplir el papel de reconstructora del tejido social de manera  que en él se construyan valores con la crítica al individualismo y a un cierto colectivismo local; que dé el paso a una ciudadanía colectiva cimentada en un fuerte trabajo sobre los sujetos de su acción de tal manera que construya de otras manera los núcleos de su relación con la sociedad” [11]  Es importante tener en cuenta que la escuela  de hoy esta sumergida en la crisis que nos presenta los nuevos tiempos, en ella repercute la crisis moral, la crisis de la familia, la crisis de los enfoques críticos de cambio,  los retos  que plantea el conocimiento, la crisis de los jóvenes y las interacciones sociales etc. De la respuesta que podamos dar a esta pregunta dependerán las alternativas de cambio que pueda solventar la crisis.
Dentro de las opiniones sobre la escuela de hoy, encontramos los que señalan, que este, es el fin de la escuela gestada por la revolución francesa; hay opiniones que indican que la escuela sólo requiere reacomodaciones del instrumental técnico derivado de la nueva revolución científico tecnológica, que es preciso reestructurar la escuela para que sea una institución coherente con los nuevos tiempos. Sobre esto último son muchas las cosas que se hacen necesarias revisar, sobretodo en el orden de contenidos y forma de la escuela de hoy. Es necesario saber que la escuela moderna se construyó sobre la palabra escrita, y ella es el principal referente de la enseñanza. Hoy, la informatización nos conduce a una redefinición práctica de las habilidades cognitivas y, en ese sentido hay urgencia de nuevas lógicas que permitan un nuevo pensamiento que conduzca a un conocimiento operacional, el de la informática, diferente del teórico del hermenéutico. Este nuevo lenguaje, propio de la cultura visual, que permite organizar y construir lógicamente los procesos en forma distinta. De allí parte la necesidad de construir una cultura post escritura; otra visión es buscar articular entre los dos lenguajes. Le corresponde entonces a la escuela buscar el puente entre los lenguajes desechados, para evitar la creación de nuevas analfabetas funcionales.

Hoy existen nuevos agentes socializadores que han reemplazado tanto a la familia como a la escuela, y que afectan la vida cotidiana, estos son: Los medios masivos de comunicación, los espectáculos masivos, la nueva tecnología de la información y la cultura de la imagen que han fragmentado lo social y hacen de su práctica un ejercicio educativo diferente al cultural y educativo de la escuela. Estos agentes nuevos de la socialización erosionan la actividad educativa entendida como enseñanza, como trasmisión, como asimilación. La escuela debe por lo tanto buscar nuevos referentes para su quehacer distinto a los tradicionales y replantear inclusive la concepción de pedagogía tradicional.

La relación maestro-estudiante eje básico de la actividad educativa es urgente y necesario revisar ya que en los actuales momentos esta en crisis y es reemplazada por los instrumentos técnicos de la actualidad como el computador, los videos-juegos, y las nuevas forma de asociación como el encuentro de pares, lo cual origina múltiples pasadizos de entradas que evaden la línea unidireccional  de la interacción maestro—alumno,  esto obliga también a la escuela pensar otras forma de interacción del acto educativo estos aspectos se convierten en un reto para la educación, y esto  obliga a reflexionar lo que los nuevos hechos traen y como afecta la escuela; de acuerdo como se interpreten estos hechos dependerá la capacidad de darle sentido y coherencia a la escuela.

Otro gran reto que tiene la escuela actual es el relacionado con el uso creciente del conocimiento, con las nuevas exigencias científico-tecnológicas lo cual hace requerir una formación polivalente, o sea, el adiestramiento y difusiones científicas. Es necesario tener, entonces, mucho cuidado para que la escuela, frente a estas urgencias y necesidades del reacomodo del capital no caiga en la teoría de formación del capital humano y deseche la formación humanística.

Otra grave problemática a la que se enfrenta la escuela es la crisis de la familia la cual se ve afectada por los elementos de la crisis económica y social que toca muy profundamente la unidad de la célula familiar, entre los muchos factores que inciden para que esto esté ocurriendo podemos mencionar la disminución de la autonomía financiera lo cual obliga que todos los miembros salgan al mercado laboral entre ellos las mujeres y los niños, además los altos grados de empobrecimiento que genera movimientos migratorios. Los grandes cambios que ha sufrido la sociedad y que han originado cambios valorativos como los nuevos modelos de vida conyugal, el control natal, la ambigüedad en los roles a desarrollar por los miembros de la familia y la transformación de los valores sociales en la relación.

Todas estas crisis originan transformaciones en la afectividad como producto de las interacciones y de la manera como la situación actual de la familia afecta a los miembros de ésta, haciéndose visible en un modelo de afectividad negativo en el cual la característica más significativa son las dificultades para estructurar la auto imagen, un empobrecimiento de la autoestima, dificultad en el autocontrol y baja capacidad de autocrítica.

De igual forma esta crisis familiar produce crisis en la autoridad, la cual ha perdido sus pilares y se vuelve autoritarismo.

Todos estos aspectos lesionan de manera muy especial a los niños, niñas y  jóvenes, los cuales no encuentran en el núcleo familiar un espacio atractivo para la socialización con lo cual se dificulta la construcción de su identidad, y el cambio de la autoridad al autoritarismo desligitima y debilita la comunicación, generando crisis al joven frente a sí mismo, ya que, ve muchas de las experiencias que organiza automáticamente como parte de la carga que tiene que soportar para vivir en ese grupo familiar, en ese sentido, aparecen como impuesto e  incomprensibles generando una actitud de indiferencia y hostilidad.
Los niños, niñas y jóvenes, en especial los de los sectores populares, viven el dilema de la posibilidad, lo cual los lleva a un encerramiento en sí mismo y a un aislamiento como producto de un resentimiento en relación con la sociedad y marginamiento de su vida. Se ven avocados al trabajo precoz y por lo tanto a vivir como adultos, son testigos de la disolución de sus familias, lo cual representa una problemática por la ausencia de la figura paterna y la fuerte y conflictiva relación maternal, lo que los lleva a buscar refugio en la droga, prostitución o la delincuencia.

La escuela de los sectores populares sufre una reorganización no solo dictado por el contexto global si no también por los nuevos actores, y por la situación de crisis local, hoy es un lugar de desencuentro entre las necesidades y los intereses de los niños y  adolescentes, la escuela por lo general en los sectores populares es un lugar poco atractivo, congestionada, con  falta de espacio y con limitación para la zona recreativa y que por lo general solo cumple a medias la función de transmitir conocimiento, perdiendo el sentido de lo cultural y lo comunitario. Regida por docentes poco comprometidos en el aspecto social, y preparados deficientemente.

Este es la escuela que debe resolver, no sólo problemas cognitivos correspondientes a las nuevas necesidades del reacomodamiento del capitalismo en la sociedad del conocimiento, si no también resolver los problemas de afectividad y valorativos que el nuevo modelo económico ha generado negativamente en la sociedad.




(*) DOCUMENTO REPRODUCIDO DEL TRABAJO DE TESIS “EL CULTIVO DE LA AUTOESTIMA COMO FACTOR DE DESARROLLO EN LA EDUCACION” REALIZADO POR JOSE VICENTE OSPINA PARA OCTENER EL TITULO DE ESPECIALISTA EN ETICA Y PEDAGOGIA
 OTORGADO POR LA UNIVERSIDAD JUAN DE CASTELLANOS


[1] Juan Pablo II: Discurso en el clero de Roma l982.
[2]  PAUTASSI G. Jorge. Hacia una pedagogía universitaria para la formación en valores. Mod. Fundamentos pedagógicos de ética Tunja 2000 P.8
[3] KANT, Immanuel, La metafísica de las costumbres libro primero sección doctrina de la virtud: deberes para consigo mismo Altaya, Barcelona 1984 p. 299
[4]  Ibid., p. 303
[5]  FROMM, Erich.  Miedo a la libertad.  Pensamiento contemporáneo.  Planeta. Barcelona 1986 p. 128
[6] Ibíd., P. 144
[7]  MORIN, Edgar: Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. MEN UNESCO Bogotá 2000   P.76
[8] Jorge Pautassi Grosso: El crecimiento ético: proceso de madurez ético.
[9]   PAUTASSI G. Op cit   P. 117
[10] MEJÍA, Marco Raúl, Reconstruyendo la trasformación social.     Magisterio, Bogotá 1996   P.13
[11] PÉREZ Diego y MEJÍA Marco; De Calles Parches Galladas y Escuelas. CINEP.  Bogotá 1997 P., 196

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